domingo, 12 de febrero de 2017

 



COMUNICANDO LA FE

Nº  2. Febrero de 2017


PASTORAL FACULTAD DE HUMANIDADES Y CC. DE LA COMUNICACIÓN

En este segundo número mostramos el resumen del Mensaje del Papa para la 51 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (24  enero) Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos. “No temas que yo estoy contigo” (Is 43,5)

Gracias al desarrollo tecnológico, el acceso a los medios de comunicación es tal que muchísimos individuos tienen la posibilidad de compartir inmediatamente noticias y de difundirlas de manera capilar. […] Me gustaría con este mensaje llegar y animar a todos los que, tanto en el ámbito profesional como en el de las relaciones personales, «muelen» cada día mucha información para ofrecer un pan tierno y bueno a todos los que se alimentan de los frutos de su comunicación. Quisiera exhortar a todos a una comunicación constructiva que, rechazando los prejuicios contra los demás, fomente una cultura del encuentro que ayude a mirar la realidad con auténtica confianza. […] Por lo tanto, quisiera contribuir a la búsqueda de un estilo comunicativo abierto y creativo, que no dé todo el protagonismo al mal, sino que trate de mostrar las posibles soluciones, favoreciendo una actitud activa y responsable en las personas a las cuales va dirigida la noticia. Invito a todos a ofrecer a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo narraciones marcadas por la lógica de la «buena noticia»
La buena noticia: […] La realidad, en sí misma, no tiene un significado unívoco. Todo depende de la mirada con la cual es percibida, del «cristal» con el que decidimos mirarla: […] Para los cristianos, las lentes que nos permiten descifrar la realidad no pueden ser otras que […] la «Buena Nueva» por excelencia: el «Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios» […] Esta buena noticia, que es Jesús mismo, no es buena porque esté exenta de sufrimiento, sino porque contempla el sufrimiento en una perspectiva más amplia, como parte integrante de su amor por el Padre y por la humanidad. En Cristo, Dios se ha hecho solidario con cualquier situación humana, revelándonos que no estamos solos, porque tenemos un Padre que nunca olvida a sus hijos. «No temas, que yo estoy contigo» (Is 43,5): [,,,] Bajo esta luz, cada nuevo drama que sucede en la historia del mundo se convierte también en el escenario para una posible buena noticia, desde el momento en que el amor logra encontrar siempre el camino de la proximidad y suscita corazones capaces de conmoverse, rostros capaces de no desmoronarse, manos listas para construir.

La confianza en la semilla del Reino: Para iniciar a sus discípulos y a la multitud en esta mentalidad evangélica, y entregarles «las gafas» adecuadas con las que acercarse a la lógica del amor que muere y resucita, Jesús recurría a las parábolas, en las que el Reino de Dios se compara, a menudo, con la semilla que desata su fuerza vital justo cuando muere en la tierra (cf. Mc 4,1-34). Recurrir a imágenes y metáforas para comunicar la humilde potencia del Reino, no es una manera de restarle importancia y urgencia, sino una forma misericordiosa para dejar a quien escucha el «espacio» de libertad para acogerla y referirla incluso a sí mismo. […] El Reino de Dios está ya entre nosotros, como una semilla oculta a una mirada superficial y cuyo crecimiento tiene lugar en el silencio. Quien tiene los ojos límpidos por la gracia del Espíritu Santo lo ve brotar y no deja que la cizaña, que siempre está presente, le robe la alegría del Reino.
Los horizontes del Espíritu […] Por medio de «la fuerza del Espíritu Santo» podemos ser «testigos» y comunicadores de una humanidad nueva, redimida, «hasta los confines de la tierra» La confianza en la semilla del Reino de Dios y en la lógica de la Pascua configura también nuestra manera de comunicar. Esa confianza nos hace capaces de trabajar ―en las múltiples formas en que se lleva a cabo hoy la comunicación― con la convicción de que es posible descubrir e iluminar la buena noticia presente en la realidad de cada historia y en el rostro de cada persona. […] las personas que se dejan conducir por la Buena Nueva en medio del drama de la historia, y son como faros en la oscuridad de este mundo, que iluminan el camino y abren nuevos senderos de confianza y esperanza. 


sábado, 14 de enero de 2017

COMUNICANDO LA FE


 Nº 1. ENERO DE 2017 PASTORAL FACULTAD DE HUMANIDADES Y CC. DE LA COMUNICACIÓN 

Desde el Equipo de Pastoral de nuestra Facultad comenzamos una pequeña publicación, realizada con aportes de alumnos y profesores, donde iremos transmitiendo noticias y mensajes de nuestra fe, queremos que sea un medio ágil, dinámico y donde quepan todas aquellas cuestiones que nos interesan sobre nuestra religión. Estamos abiertos a la colaboración de todos. 
Iniciamos nuestro nº 1 resaltando algunas de las partes más relevantes del Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 2017 


La no violencia: estilo de una política para la paz 
Deseo la paz a cada hombre, mujer, niño y niña, a la vez que rezo para que la imagen y semejanza de Dios en cada persona nos permita reconocernos unos a otros como dones sagrados dotados de una inmensa dignidad. Especialmente en las situaciones de conflicto, respetemos su «dignidad más profunda» y hagamos de la no violencia activa nuestro estilo de vida. Un mundo fragmentado. El siglo pasado fue devastado por dos horribles guerras mundiales, conoció la amenaza de la guerra nuclear y un gran número de nuevos conflictos, pero hoy lamentablemente estamos ante una terrible guerra mundial por partes. […] que provoca un enorme sufrimiento que conocemos bien: guerras en diferentes países y continentes; terrorismo, criminalidad y ataques armados; abusos contra los emigrantes y las víctimas de la trata; devastación del medio ambiente. Responder con violencia a la violencia lleva a la emigración forzada y a un enorme sufrimiento, pues las grandes cantidades de recursos destinados a fines militares son sustraídas de las necesidades cotidianas de los jóvenes, de las familias en dificultad, de los ancianos, de los enfermos... En el peor de los casos, lleva a la muerte física y espiritual de muchos, si no es de todos. 

La Buena Noticia 
También Jesús vivió en tiempos de violencia. Él enseñó que el verdadero campo de batalla, en el que se enfrentan la violencia y la paz, es el corazón humano: «Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos» (Mc 7,21). Cristo ofrece una respuesta radicalmente positiva: Él predicó incansablemente el amor incondicional de Dios que acoge y perdona, y enseñó a sus discípulos a amar a los enemigos (cf. Mt 5,44) y a poner la otra mejilla (cf. Mt 5,39). Jesús trazó el camino de la no violencia, que siguió hasta el final, hasta la cruz, mediante la cual construyó la paz y destruyó la enemistad (Ef 2,14-16). Precisamente, el evangelio del amad a vuestros enemigos (Lc 6,27) es considerado como «la carta magna de la no violencia cristiana», que no se debe entender como un «rendirse ante el mal, sino en responder al mal con el bien (Rm 12,17-21), rompiendo de este modo la cadena de la injusticia». 

Más fuerte que la violencia. 
Muchas veces la no violencia se entiende como rendición, desinterés y pasividad, pero en realidad no es así. Porque la fuerza de las armas es engañosa. La Iglesia se ha comprometido en el desarrollo de estrategias no violentas para la promoción de la paz. La violencia es una profanación del nombre de Dios. La raíz doméstica de una política no violenta. Si el origen del que brota la violencia está en el corazón de los hombres, entonces es fundamental recorrer el sendero de la no violencia en primer lugar en el seno de la familia. La familia es el espacio indispensable en el que los cónyuges, padres e hijos, hermanos y hermanas aprenden a comunicarse y a cuidarse unos a otros de modo desinteresado, y donde los desacuerdos o incluso los conflictos deben ser superados no con la fuerza, sino con el diálogo, el respeto, la búsqueda del bien del otro, la misericordia y el perdón.

Mi llamamiento 
La construcción de la paz mediante la no violencia activa es un elemento necesario y coherente del continuo esfuerzo de la Iglesia para limitar el uso de la fuerza por medio de las normas morales, a través de su participación en las instituciones internacionales […]. Jesús mismo nos ofrece un «manual» de esta estrategia de construcción de la paz […] Las ocho bienaventuranzas (Mt 5,3-10) trazan el perfil de la persona bienaventurada, buena y auténtica. Bienaventurados los mansos —dice Jesús— los misericordiosos, los que trabajan por la paz, y los puros de corazón, los que tienen hambre y sed de la justicia. Esto es también un programa y un desafío para los líderes políticos y religiosos, para los responsables de las instituciones internacionales y los dirigentes de las empresas y de los medios de comunicación de todo el mundo: aplicar las bienaventuranzas en el desempeño de sus propias responsabilidades. 

En conclusión
En el 2017, comprometámonos con nuestra oración y acción a ser personas que aparten de su corazón, de sus palabras y de sus gestos la violencia, y a construir comunidades no violentas, que cuiden de la casa común. «Nada es imposible si nos dirigimos a Dios con nuestra oración. Todos podemos ser artesanos de la paz».